
SOPA = PIPA = ACTA = Net censorship
This site has gone dark today in protest of the Stop Online Piracy Act (SOPA) and PROTECT-IP Act (PIPA) discussed in the US Congress, as well as the Anti-Counterfeiting Trade Agreement (ACTA), currently debated in the European Parliament.
These initiatives amount to a global attempt to censor the Internet in the name of copyright. They will inevitably lead to policies and measures that deeply undermine freedom of speech, privacy, innovation and competition online.
As citizens, we must urge our elected representatives to oppose these illegitimate and dangerous laws.
Fecha alta: 18/01/2012
EL CONSEJERO DELEGADO ABANDONA Y LA JUNTA EXTREMEÑA NO GARANTIZA SU APOYO
La crisis del Grupo Gallardo da la puntilla al oleoducto Huelva-Extremadura

El ex consejero delegado de Refinería Balboa y Grupo Gallardo, Juan Sillero (Efe).
@Antonio Castro. Sevilla 13/01/2012 (06:00h)
Finalmente no serán los condicionantes medioambientales sino la grave situación económica por la que atraviesa el Grupo Gallardo la que amenaza con hundir el proyecto del oleoducto que tendría que discurrir entre la zona portuaria de Huelva y el municipio de Santos de Maimona, en la provincia de Badajoz. La crisis del holding se ha traducido en la dimisión de Juan Sillero, consejero delegado y persona de absoluta confianza de Alfonso Gallardo, presidente del Grupo, desde sus inicios empresariales, que ha sido el máximo defensor del proyecto de refinería y oleoducto con permanentes gestiones ante políticos, empresarios y sindicatos.
La situación económica del Grupo Gallardo, con una deuda que se sitúa en torno a los mil millones de euros, se ha agravado en los últimos meses. Así, el proyecto de venta a Brasil de tres acerías y una cementera, cuyo acuerdo se firmó el pasado mes de junio, se encuentra bloqueado por diferencias en la valoración del paquete, y la solución de la operación, que puede producirse en breve, supondrá un importante recorte en las previsiones del empresario extremeño.
Alfonso Gallardo pedía a la Compañía Siderúrgica Nacional de Brasil 970 millones de euros por las dos acerías que tiene en el País Vasco, y una tercera en Alemania, más una planta cementera. El valor final de la operación tendrá que ser sensiblemente inferior al previsto inicialmente.
Sin embargo, el mayor golpe que ha recibido el grupo ha sido la dimisión de su consejero delegado, Juan Sillero, Natural de la provincia de Córdoba, Sillero tenía una modesta asesoría cuando Gallardo lo descubrió y ha sido durante décadas el alma mater del Grupo, el cerebro de las operaciones y una garantía de eficacia en la gestión.
La dimisión del consejero delegado se produce después de que Sillero haya llevado a cabo una intensa labor para convencer a empresarios, sindicatos y Junta de Andalucía de las bondades del proyecto de oleoducto, una iniciativa que ahora depende del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente de Miguel Arias Cañete, y al que la Junta andaluza puso reparos medioambientales sin descartarlo, no obstante, como ya adelantó El Confidencial.
Demasiado dinero para la Junta de Extremadura
Para agravar la situación, la Junta de Extremadura no garantiza que vaya a seguir en el accionariado del oleoducto y refinería Balboa, y si ya tenía dudas al final de la etapa del Gobierno socialista, ahora, con José Antonio Monago, del PP, en la presidencia de la comunidad autónoma, apoyado por IU, enemiga acérrima del proyecto, la situación se vuelve más complicada. De hecho, la especial relación de Gallardo con la Junta extremeña se remonta a la época de Rodríguez Ibarra y sobre todo de Francisco Fuentes Gallardo, sobrino del empresario y destacado dirigente del PSOE extremeño.
La actitud de la Junta extremeña, sin embargo, más que con colores políticos tiene que ver con la situación económica. La administración regional tiene el 20% del accionariado del proyecto Balboa para el desarrollo del oleoducto y la refinería. Y, según los últimos cálculos realizados, la inversión necesaria ha pasado de los 1.200 millones iniciales a 2.500. Es decir, que la Junta extremeña, en una situación de grave crisis como la que actual, no puede plantearse hacer frente a la inversión prevista ni mantener siquiera la previsión inicial.
La crisis del Grupo Gallardo ha llegado también a los medios en los que tiene presencia a través de su división Gallardo Comunicación. Así, el periódico Jaén, que el industrial extremeño le compró a Prisa aconsejado por Gaspar Zarrías, entonces hombre fuerte de Manuel Chaves en la Junta andaluza, ha sufrido un expediente de regulación de empleo después de una congelación de sueldos a la plantilla. Y El Correo de Andalucía, con sede en Sevilla, se encuentra en un periodo de extinción con un goteo de fugas y despidos concertados.
Fecha alta: 16/01/2012
REPORTAJE
La revolución cultural del procomún
Libros, discos y festivales dan cuerpo a una teoría que cuestiona la propiedad intelectual y considera las obras de creación bienes pertenecientes a la comunidad
ANTONIO FRAGUAS | Madrid 28/12/2011
Bibliotecas virtuales, elepés, películas, festivales... proyectos y obras de arte que son de todos y de nadie. Al menos eso es lo que propugna la doctrina del procomún, una teoría sobre la que desde hace años se reflexiona en los llamados laboratorios de cultura digital (entre otros el Medialab-Prado en Madrid, el CCCB Lab y Platoniq, en Barcelona, ColaBoraBora, en Bilbao, o el museo Reina Sofía). Los frutos de esa reflexión son ya tangibles. Frutos como Bookcamping, Fundación Robo, Traficantes de Sueños, el festival Zemos98... El concepto de procomún, además, explica buena parte de las actitudes del 15-M y de las acciones de protesta contra la llamada ley Sinde.
Puesto al día por la estadounidense Elinor Ostrom (Nobel de Economía 2009), el término se refiere a los bienes que son de todos, no confundir con bienes públicos (del Estado). Para sus defensores son procomunes, entre otros, el aire, el agua, el conocimiento científico, el software y, también, las obras culturales... De la mano del mundo digital este nuevo paradigma está colonizando el ecosistema de la gestión cultural (pública y privada).
"El procomún está de moda. Para lo bueno y para lo malo. El mercado ya ha entendido que compartir y remezclar son dos palabras que los usuarios han adoptado y ya lo está fagocitando. Por eso hay que defender los proyectos en los que compartir tenga un interés político o social", señalan desde Sevilla, Sofía Coca, Felipe G. Gil y Pedro Jiménez que cada año trabajan para ofrecer, en marzo, el Festival Internacional Zemos98.
"La digitalización de la cultura ha provocado cambios inesperados para muchos. Sobre todo para el viejo modelo de industria cultural. Sin embargo por nuestro festival han pasado cientos de artistas, activistas, educadores... casi todos comparten la necesidad de generar espacios comunitarios donde compartir ideas, metodologías, procesos...", añaden.
Las licencias alternativas al copyright (el Creative Commons y el movimiento copyleft, más conocidos por el gran público) son solo un aspecto del procomún. Un término, por cierto, que existe en castellano desde hace siglos: "figuraba en el diccionario de Nebrija", asegura Antonio Lafuente, responsable del Laboratorio del Procomún del Medialab-Prado (medialab-prado.es) una institución financiada por el Ayuntamiento de Madrid (PP), en la que investigan "académicos y activistas" de diversos campos: biólogos, antropólogos, gestores culturales, hackers, juristas.... Los valedores de esta teoría van un paso más allá respecto a la creación: el creador debe devolver su obra a los demás, es lo que denominan retorno social.
"Para que a alguien creativo se le ocurra algo ha tenido que leer un montón de cosas, participar en seminarios, visitar exposiciones... hay una atmósfera cultural que es el fundamento para que pueda generarse la creatividad. Además se necesita una infraestructura: bibliotecas, transportes, canales de acceso... Hay una dimensión en la creación que es procomunal: por eso es absurdo es que alguien al que se le ocurre algo le den la propiedad en exclusiva por ni se sabe cuántos años y que la pueda transmitir a sus hijos", afirma Lafuente. Este investigador del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC reconoce que les han colgado las etiquetas de anarquistas, comunistas...
Con las premisas del procomún funciona, por ejemplo, Bookcamping (bookcamping.cc), una biblioteca en Internet: "En ella cualquiera puede colgar libros, vídeos y audios con licencias abiertas: tienen derecho de autor pero su difusión está autorizada", señala Jessica Romero, una de sus impulsoras. Bookcamping surge en el torbellino del 15-M, al grito de "si no quieres ser como ellos, lee". El proyecto pone en contacto a editores, autores, libreros...: "Queremos mostrar que hay otras formas de hacer cultura y de editar libros. El caso de Lucía Etxebarría es paradigmático, se queja de lo poco que gana con cada libro al tener que pagar a gestores y a agentes: eso muestra que el discurso habitual sobre la propiedad intelectual no defiende al creador, sino a la industria. Hay que replantear los procesos de producción. Como en la música: los músicos ya no viven de la venta de productos, sino de los conciertos".
En esta línea ahondaba en verano Daniel Alonso del grupo sevillano Pony Bravo: "Se puede funcionar. Con esta filosofía compartimos nuestros discos en formato mp3. Hemos montado sellos y tenemos gente currando para nosotros. El 80% de nuestros ingresos proviene de los conciertos".
Para financiar algunos de estos proyectos se ha creado Goteo (goteo.org), "una red social de financiación colectiva (aportaciones monetarias) y colaboración distribuida", según se definen en su web. Sobre la vinculación de esta teoría con el mundo de los emprendedores investiga la productora cultural YP (www.ypsite.net) y su proyecto denominado "empresas del procomún", otra muestra de que las ideas, a veces, se convierten en hechos.
Fecha alta: 11/01/2012
-=[DarkbiteX In Your House]=-
